La vacunación de tu perro – Todo lo que tienes que saber

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Para qué sirven las vacunas

Las vacunas ayudan a reforzar el sistema inmunitario del perro. Su finalidad es prevenir la aparición de enfermedades graves y potencialmente mortales. La vacunación expone a nuestro perro a una cantidad muy pequeña y segura de microorganismos preparados previamente a la inoculación. Generalmente se usan virus o bacterias debilitadas o bien trozos de éstos para evitar al máximo su poder patógeno.

El sistema inmunitario aprende a defenderse de estos microorganismos,  de tal manera que si el perro entra en contacto con alguno de ellos habrá aprendido a reconocerlos y eliminarlos. La vacunación no siempre implica que quede exento de padecer la enfermedad pero si que estará mejor preparado para afrontarla en caso de infección.

Existen diversos motivos por los que el animal enferma a pesar de estar vacunado. Puede ser debido a un fallo de la vacuna por mal estado, por  aparición de nuevas cepas para las cuales no se han fabricado anticuerpos o por no haber producido la respuesta esperada en el animal. También puede ser por un fallo del sistema inmunitario que no ha podido fabricar las defensas adecuadas. La capacidad de respuesta del sistema inmune de cada animal depende de múltiples factores tales como la edad, el sexo, la raza, la existencia de enfermedades de base como tumores o alergias, o bien que esté recibiendo un determinado tratamiento. La malnutrición y el estrés también pueden influir en una respuesta inmune incorrecta.

Por estas razones es muy importante que un veterinario revise la mascota antes de vacunarla  para asegurar que su estado de salud sea el apropiado y así valorar los beneficios/riesgos de realizar o no este procedimiento médico.

 

Cuándo y por qué vacunar a tu perro

Las vacunas que se administran con más frecuencia son las vacunas contra el Moquillo, la Parvovirosis, la Hepatitis Infecciosa Canina, la Tos de las Perreras, la Leptospirosis, la Parainfluenza y la Rabia. Recientemente se ha empezado también a vacunar contra la Leishmaniosis Canina.

El protocolo de vacunación suele iniciarse a los 2 meses de edad, si bien será el veterinario quién dictamine durante la visita cuál es el momento idóneo y la pauta a seguir.

Los factores a tener en cuenta son los siguientes:

  • Edad del animal: El estado inmunitario de un cachorro no es el mismo que el de un animal adulto o el de un perro geriátrico.
  • La raza: Algunas razas de perros como por ejemplo los rottweiler o los pastores alemanes son más sensibles a contraer la parvovirosis, por esta razón se aconseja modificar el protocolo de vacunación estándar.
  • Historial: Hay que considerar las vacunas y desparasitaciones aplicadas a la madre, las vacunas recibidas anteriormente, etc.
  • Estado general: Los animales sanos o los animales en recuperación de algún tipo de enfermedad no responden de la misma forma tras la administración de una vacuna.
  • Hábitos: Las necesidades de un perro que vive sólo en un piso son diferentes a las de un perro que está en contacto permanente con otros animales, ya que el riesgo de contraer infecciones es mayor y, por lo tanto, las pautas de vacunación deben ser más estrictas.

Como regla general, tras la primera vacuna en los cachorros, se aplican entre 1 o 2 vacunas de recordatorio separadas entre sí 3 o 4 semanas. La vacunación contra la rabia se aplica en España a los 6 meses de edad en las comunidades dónde es obligatoria. Antes de la primera vacunación hay que desparasitarlo internamente para asegurar que no afecte a la respuesta inmunitaria y luego se deberá repetir según marque el veterinario. Cuando se aplican las primeras vacunas se recomienda que el perro no salga a la calle ni tenga contacto con otros animales hasta finalizar este periodo. Pero para no interferir en el periodo de socialización se puede hacer alguna excepción siempre y cuando se sigan unas pautas básicas:

  • Evitar el contacto directo con otros animales, sobre todo si se desconocen sus pautas vacunales y su estado sanitario.
  • Llevar en brazos al animal para que no toque el suelo.
  • Evitar que se moje o coja frío.

Estas medidas que se toman durante el periodo de vacunación van destinadas a habituar al perro a los ruidos, a las personas y a los animales durante el periodo de socialización que es cuando será más receptivo. En un principio se recomienda sólo el contacto visual y auditivo para evitar riesgos de contagio. Durante esta fase cualquier síntoma que se detecte en nuestro perro como vómitos, diarreas, anorexia, etc, debe comunicarse al veterinario para valorar la gravedad del proceso. Los recordatorios o revacunaciones posteriores se realizan de forma anual, bianual o trianual según el tipo de vacuna y el animal. En el caso de no poder vacunar por causas médicas se recomienda una revisión veterinaria anual o semestral para controlar su estado de salud.

 

Enfermedades contra las que vacunar a tu perro

Parvovirosis canina

La Parvovirosis canina es una enfermedad vírica muy contagiosa y es la principal causa de infecciones sistémicas e intestinales en los perros menores de 6 meses. La sintomatología habitual es una gastroenteritis hemorrágica que afecta a los cachorros pero también puede afectar a perros adultos, generalmente menores de 2 años, sin vacunar o vacunados de manera incorrecta o que hayan sufrido algún tipo de fallo vacunal. También podemos encontrar sintomatología cardíaca aunque raramente.

El tratamiento aplicado suele ser sintomático y de apoyo. Su curso suele abarcar entre 7 a 10 días aunque en ocasiones puede durar hasta 15. Desafortunadamente también tiene una alta tasa de mortalidad.

Si quiere introducir una nueva mascota en un lugar donde había estado un perro con parvovirosis hay que tener presente que el virus puede resistir durante más de 5 meses en objetos inanimados como ropa, comederos o jaulas. La mayoría de detergentes y desinfectantes no sirven para inactivar estas cepas. La lejía nos va a servir en este caso para desinfectar las superficies.

La prevención se basa en la vacuna y en las medidas sanitarias para desinfectar el entorno.

En el siguiente video hecho por nuestros colegas del Hospital Veterinario Delicias Norte de Venezuela, se explica muy gráficamente en que consiste esta enfermedad y se pueden ver lo síntomas que provoca.

 

Moquillo. También conocido como Distemper o Enfermedad de Carré

El Moquillo, es una enfermedad infectocontagiosa provocada por un virus que afecta a animales de todas las edades. Suelen ser más vulnerables los cachorros y los animales mayores. La infección se produce generalmente de perro a perro mediante contacto con fluidos corporales infectados que son inhalados a modo de aerosol (secreciones del aparato respiratorio y digestivo). El periodo de incubación suele ser de unos 15 días. Las manifestaciones clínicas son variables y poco específicas, dificultando el diagnóstico, pero se pueden detectar los siguientes síntomas:

  • Síntomas generales: Fiebre, decaimiento, pérdida de apetito y peso.
  • Síntomas respiratorios: Tos y dificultad respiratoria.
  • Síntomas oculares: Secreción o falta de secreción ocular, úlceras, conjuntivitis y queratitis, etc.
  • Síntomas digestivos: Vómitos y diarreas.
  • Síntomas neurológicos: Ataxia, tics, convulsiones, etc.

Los tratamientos sintomáticos resultan bastante decepcionantes, ya que lo más habitual es que el animal no supere la enfermedad. Y lamentablemente los que sobreviven pueden presentar secuelas que sean incompatibles con la vida. En animales mayores el moquillo suele presentarse con afecciones neurológicas. La prevención con la vacuna es el único medio realmente eficaz para luchar contra esta enfermedad.

Para eliminar los virus de un ambiente contaminado basta con una buena desinfección, ya que a temperatura ambiente resisten pocas horas. En cambio, a bajas temperaturas pueden resistir más tiempo.

Si un perro va a ocupar el espacio donde estuvo un animal enfermo consultar al veterinario para conocer las medidas de desinfección o el tiempo de espera aconsejable.

Recomendamos ver el siguiente video hecho por nuestros colegas del Hospital Veterinario Delicias Norte, donde se pueden apreciar los síntomas provocados por el Moquillo.

 

Tos de las Perreras o Traqueobronquitis Infecciosa Canina

La Traqueobronquitis Infecciosa Canina, también conocida como Tos de las Perreras es una enfermedad de las vías respiratorias altas que puede afectar a perros de todas las edades. Es muy fácil encontrarla en criaderos, guarderías, peluquerías, tiendas de animales y hospitales, ya que es una enfermedad altamente contagiosa y en los lugares donde existe una elevada concentración de animales su propagación es más rápida. La forma de contagio es a través de la tos y los estornudos. De forma directa de perro a perro, o de forma indirecta a través de utensilios, ropa o personas.

Esta enfermedad puede estar provocada por diferentes agentes infecciosos que pueden combinarse o aparecer secuencialmente. Los más frecuentes son Bordetella bronchiseptica y Mycoplasma dentro de la categoría de las bacterias, y como virus podríamos encontrar microorganismos como el virus de la parainfluenza, el adenovirus canino tipo 2, el herpesvirus o el reovirus.

La principal manifestación clínica es la presencia de una tos paroxística de frecuencia e intensidad variable que puede acabar desencadenando el vómito. En casos más graves pueden aparecer otros síntomas como pérdida de apetito, depresión y en ocasiones avanzar hasta una neumonía y posibilidad de desenlace fatal. Esta última situación se da por la existencia de otra patología añadida que complica el cuadro inicial no tan patógeno.

Generalmente los animales se recuperan pasados los 3-7 días de iniciado el cuadro. Y en determinados casos se recomienda un tratamiento sintomático. Es importante que los animales enfermos no contacten con animales sanos para no propagar la enfermedad. En las vacunas múltiples disponibles se inmuniza para 2 de los virus causantes del proceso. Aún así puede contraer la enfermedad pero de una forma más leve.

 

Hepatitis infecciosa canina

Esta enfermedad contagiosa producida por un virus se manifiesta habitualmente como una enfermedad de afectación sistémica, comparable al moquillo. Afecta generalmente a los cachorros pero también puede afectar a los animales más mayores. Se pueden encontrar virus en todas las excreciones corporales por lo que la contaminación del entorno se producirá mediante la eliminación de heces y orina.

Contraer esta enfermedad puede tener un desenlace fatal aunque la tasa de mortalidad es inferior a la del moquillo. El tratamiento es sintomático y la vacunación es básica para prevenir la aparición de esta enfermedad.

 

Leptospirosis

La leptospirosis es una enfermedad infecciosa producida por una bacteria que afecta  no sólo al perro, sino también a otras especies como el ser humano. Los roedores son los portadores asintomáticos de la bacteria y la diseminan a través de la orina. La enfermedad produce una afectación multiorgánica en los animales susceptibles.

Los síntomas clínicos pueden variar desde fiebre, anorexia, deshidratación hasta shock y muerte en los casos más agudos. La mayoría de las infecciones suelen ser crónicas o subclínicas donde los síntomas que veremos más frecuentemente serán síntomas renales y/o hepáticos. El tratamiento consistirá en terapia de soporte como en los casos anteriores pero como la causante en este caso es una bacteria podremos también administrar un antibiótico específico. Aun así la mortalidad puede ser elevada según el estado del animal al iniciar el tratamiento.

Para poder disminuir el riesgo de contraer esta enfermedad también disponemos de una vacuna. En este caso resulta más importante que en los anteriores debido al riesgo de transmisión a los seres humanos.

 

Rabia

La rabia es una enfermedad provocada por un virus que afecta al sistema nervioso central provocando una encefalitis aguda que se manifiesta en forma de alteración en el comportamiento, agresividad, parálisis progresiva y muerte en los animales de sangre caliente. Es una enfermedad que resulta ser un verdadero problema de salud pública ya que es causante de más de 55.000 muertes al año; la mayoría de ellas en Asia y África. Cuando se controla la rabia en perros y gatos, disminuye el riesgo de contagio en el ser humano.

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El virus se excreta en la saliva de los animales infectados y, en el perro, la contaminación se realiza generalmente por mordedura. El periodo de incubación habitual es de entre 3 y 8 semanas, pero puede darse desde una semana hasta un año. La prevención de la rabia se realiza a través de la vacunación y, a pesar de que no es obligatoria en toda España, se recomienda por el elevado riesgo de infección, ya que se trata de una zoonosis.

España se encuentra libre de rabia desde 1978 si bien ha habido casos esporádicos en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. En el mes de junio de 2013 se produjo un caso de rabia de un perro que había estado 4 meses en Marruecos y luego viajó por Cataluña, Aragón y Toledo dónde mordió a 4 menores y a un adulto. En España la vacunación es obligatoria en todo el territorio excepto en Cataluña, Euskadi y Galicia. En Astúrias sólo es obligatorio para los perros peligrosos.

Puede consultar las medidas preventivas y de actuación que recomienda el Ministerio de Salud para la Rabia haciendo click aquí.

 

Leishmaniosis

La leishmaniosis es una enfermedad parasitaria sistémica grave y de curso crónico producida por un protozoo del género leishmania. La leishmaniosis puede afectar también al género humano.

Entre los síntomas clínicos más comunes se encuentra la pérdida de pelo y la presencia de descamación alrededor de los ojos, orejas y nariz, heridas en la piel que no curan, pérdida de peso a pesar de no perder el apetito. Pero según los órganos afectados por la enfermedad podremos tener todo tipo de síntomas: alteraciones relacionadas con los riñones, hígado, el aparato digestivo, articulaciones, etc.

Puesto que es una enfermedad transmitida por un mosquito, la época de riesgo de contraer la enfermedad dependerá de la época en la que el mosquito pique a la mascota. La temporada de mosquitos comienza con el calor, normalmente hacia el mes de mayo en función del año, y finaliza en septiembre u octubre. Durante el invierno los mosquitos permanecen en estado de larvas cuaternarias. En las zonas más cálidas de España suele haber mosquitos todo el año.

La leishmaniosis es una enfermedad que puede causar la muerte en caso que el animal no reciba tratamiento y una vigilancia posterior. A veces también, según el momento del diagnóstico, en función de las lesiones que presente el animal puede ser tarde para  conseguir una remisión de la enfermedad.

Recientemente apareció una vacuna que ayuda en la prevención de esta enfermedad. La primera vez que se aplica necesita la administración de 3 dosis a intervalos de 3 semanas. Después sólo será necesario una revacunación anual. Previamente se debe realizar un test para confirmar que sea libre de la enfermedad. Aún así no se pueden olvidar las otras medidas preventivas (collares, spot-on..) ya que al aplicar esta vacuna no exime de poder sufrir la enfermedad. Siempre es importante consultar al veterinario para saber qué medidas aplicar y cuándo en función de cada animal en particular.

Si en algún momento se sospecha que nuestra perro pueda tener esta enfermedad es importante que el veterinario realice un examen clínico y analíticas para verificar la presencia o no de esta enfermedad para así empezar el tratamiento lo antes posible.

 

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